Esta semana es con mucho gusto que les presento la parte 4 de 5 de "El Verano Sangriento", por David Bickford. Disfruten la entrada.
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El Presidente Fujimori paseando por sus túneles |
Durante una de sus visitas a la residencia del
Japón para levantar los ánimos, Tony fue convocado al comedor para una reunión
con el líder de los terroristas, Néstor Cerpa, quién le pidió de pegar el oído
al suelo. Después de unos minutos, se podía escuchar ruidos de gente escavando
y Cerpa dijo: “¿Están cavando túneles verdad?” Tony no pudo contestar. Luego,
en la Embajada conversamos esto y lo tomamos como una mala señal.
En retrospectiva, era claro que Fujimori estaba
comprometido a dos escenarios en cuanto al resultado final: si los terroristas
se daban por vencidos, todo estaría bien. Si los terroristas se resistirían,
estaba preparado a mandar el ejército – mismo estando su hermano menor entre
los rehenes. Para él, el papel de los Garantes servía para mantener la calma en
la residencia durante suficiente tiempo para construir túneles. Mientras tanto,
la presencia de los garantes brindó a
los terroristas un falso concepto de seguridad. Se sentían protegidos, bajando
un poco la guardia. Esto resultó ser peligroso para ellos al caer en una rutina
y las autoridades peruanas aprovecharon esto.
El 22 de abril, 1997, Tony regresó de una de
sus visitas a la residencia alrededor de las 13:30. Me comentó que la policía
vigilando el perímetro se veía inquieta, tensa y agresiva. Pusimos esta
observación de lado pero a las 15:20, empezó el asalto. Tony, y de repente
Cipriani, Terada y uno de sus oficiales, rodearon el televisor en mi oficina en
la Embajada y miramos con terror como se desenvolvía el ataque. Los últimos
disparos se escucharon unos 20 minutos más tarde, pero las fuerzas armadas no
declararon su victoria si no hasta las casi 16:00. Nos embargó un sentimiento
de fracaso, pensando que cuatro meses de mucho trabajo habían sido inútiles.
Estábamos convencidos que habían matado a la mayoría de los rehenes debido a la
demora en cumplir el objetivo. Sin embargo, al empezar a recibir los primeros
reportes, supimos que la mayoría de los rehenes sobrevivieron, lo que nos
parecía un milagro. Al final, de los 72 rehenes restantes, solamente murió uno,
aunque cuatro otros estaban heridos. En la operación, dos comandos murieron e
hirieron gravemente a diez. Los catorce terroristas murieron.
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Los comandos peruanos tomando la Embajada |
¿Cómo lograron tal hazaña cuando expertos de todas
partes del mundo decían que sería imposible lograrlo sin perdidas en cuanto a
rehenes? El ejército peruano había construido secretamente una réplica a escala
exacta de la residencia japonesa en una base militar, donde 150 oficiales de
las fuerzas especiales habían practicado y perfeccionado el asalto durante
algunas semanas. Además, las autoridades podían comunicarse clandestinamente
con algunos de los rehenes y en el gran día, les recomendó de prepararse para
el asalto a las 15:20, instalándose en la segunda planta del edificio usando lo
que fuera como protección sin atraer sospechas de los terroristas. El MRTA
había creado una rutina de reunirse en
el comedor poco después de las 15:00 para jugar fulbito. Los comandos
simplemente hicieron explotar el comedor a las 13:20 desde un túnel
subterráneo, matando o incapacitando a la mitad del grupo. Los comandos
simultáneamente atacaron por la puerta de enfrente, por los túneles, por
agujeros reventando el muro y aterrizando sobre el techado helicópteros con
tropas . También, cuando era hora de ajusticiar a los rehenes, muchos de los
jóvenes terroristas no podían hacerlo pues llegaron a conocerlos y admirarlos.
Fujimori declaró este asalto como una gran victoria sobre el terrorismo y su
popularidad se impulsó como resultado de los hechos.
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