Aquí les comparto la última edición (5 de 5) de "El Verano Sangriento" por mi padre, David Bickford. Esta semana vemos las repercusiones para los canadienses y la gente del Perú con referencia a la operación Chavín de Huantar. Disfruten de la lectura:
La última tarea del Grupo de Garantes fue una conferencia de prensa el
día después de la liberación de los rehenes. Los Garantes lamentaban el hecho
de que una resolución pacífica no se había logrado. Todos mostraron entusiasmo
al saber que la gran mayoría de los rehenes habían sobrevivido pero estaban
decepcionados con la muerte de seres humanos, tanto el rehén asesinado como los
militares que murieron y los 14 miembros del MRTA. Como Cipriani expresó: “A lo
largo de la crisis de los rehenes, me sentí como el padre de una familia de 86:
los 72 rehenes y los 14 miembros del MRTA... Mis lágrimas son aquellas de un
padre con 86 hijos de los cuales 17 se fueron de un solo golpe.” En privado,
Cipriani me comentó lo triste que estaba de no poder salvarles la vida a los
terroristas adolescentes. Nos tomó a todos cierto tiempo superar el choque del
asalto y darnos cuenta que el Grupo de Garantes era sólo parte del pasado. Era
duro creer que ya había todo terminado.
![]() |
La Embajada del Canadá bajo protección máxima |
El tema de la muerte de los 14 terroristas seguía como tema
controversial fuera del Perú. Algunas personas argumentaban que ciertos de los
terroristas se habían entregado con las manos en alto, pero fueron recibidos
con fusilamientos, que otros se escondieron entre los rehenes, fueron liberados
pero matados en cuanto fueron descubiertos y otros pidieron clemencia sin
recibir alguna. Varios oficiales anti-terroristas de Europa Occidental me
habían dicho previamente que en tales operaciones, la prioridad principal es la
seguridad de los rehenes. Si alguien se rinde, el protocolo dicta de llenarlo
de plomo y continuar. Si debe uno parar para detener una persona, éste se acaba
de desviar de su tarea primaria. Este procedimiento fue claramente adoptado por
el grupo de fuerzas especiales peruano en el asalto. El hecho de que dos de sus
operativos murieron y diez salieron seriamente lesionados, sugiere que la pelea
no fue tan fácil.
Después de la operación de rescate, la prensa especuló que el Embajador
Vincent, dado que fue el último integrante del Grupo de Garantes que entró a la
residencia japonesa – y tan sólo unas dos horas antes del asalto – fue la
persona que indicó que se haría el operativo ese mismo día. No podían estar más
equivocados que eso. El gobierno no nos dio señal alguna que tal ataque iba a
suceder. Más tarde, Fujimori le anunció a la prensa que el ataque hubiera
seguido tal como planeado mismo si uno de los garantes estuviese dentro de la
residencia – un comentario honesto pero no muy diplomático. Tony corrió con
mucha suerte de no haber decidido quedarse más tiempo o llegar más tarde.
Sin embargo, los líderes del MRTA culpó al Grupo de Garantes por el
fracaso de su propio operativo. Aparentemente, la gran estrategia si las
negociaciones no avanzaban tal como planeado, era de ejecutar un rehén por
semana para demostrar el grado de seriedad en cuanto a sus demandas ante el
gobierno peruano. La presencia de los Garantes, particularmente Cipriani, hizo
que los terroristas en la Embajada del Japón se sintieran incómodos para cumplir
con sus órdenes del comando y los líderes consideraban que los Garantes estaban
interfiriendo con el cumplimiento de los objetivos. Como resultado, la Embajada
del Canadá y su personal permanecía en alerta por amenazas terroristas
(amenazas abiertas de secuestro a su personal ejecutivo y/o coches bomba a la
Embajada) a lo largo de varios años después de la crisis hasta que las células
restantes del MRTA fueron eliminadas, asesinadas o encarceladas. Mi familia y
yo, nos movíamos siempre con guardaespaldas de la policía peruana durante los
siguientes dos años, nuestra casa vigilada por guardias armados las 24 horas
del día quienes disfrutaban de jugar basquetbol con mis dos hijos a la hora de
hacer relevo de turno y nuestra Embajada parecía un búnker resguardado por
policías privados en el perímetro de la propiedad, barricadas, barreras de
cemento y rejas/muros con alambre de púas, un grupo SWAT de la policía nacional
peruana (incluyendo un camión de la unidad anti-bombas) en la calle en frente
del edificio. No era la más cálida acogida para nuestros visitantes.
![]() |
Brian, Madeleine, William y David Bickford en Lima, Perú |
Muchos de los
peruanos estaban emocionados con el resultado de ese operativo de rescate y
reconocieron un tanto cuanto el papel de los Garantes – algo que Fujimori jamás
hizo. Durante el tiempo que le quedaba a Tony en el Perú, muchos peruanos se le
acercaban para saludarlo, tendiendo su mano para agradecerle sus esfuerzos. Un
año más tarde, Francisco Tudela, quién había sido el ministro de relaciones
exteriores del Perú en ese periodo y considerado por el MRTA como uno de los
rehenes de alto valor, me dijo que, sin duda, el Grupo de Garantes logró salvar
muchas vidas, incluyendo la suya. Desde ese punto de vista, creo que lo que
hicimos fue bueno y era una buena época para ser canadiense en el Perú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario