Un(a) niño(a) de tercera cultura (TCK / 3CK) o niño(a) trans-cultural es "una persona que, como menor de edad, pasó un período extenso viviendo entre una o mas culturas distintas a las suyas, así incorporando elementos de aquellas a su propia cultura de nacimiento, formando una tercera cultura."

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domingo, 14 de octubre de 2012

Conociendo al Nuevo Escocés


Si jamás en la vida han estado en Digby, Nueva Escocia, siento decirles que aún les queda mucho por vivir, damas y caballeros. Ésta es la capital mundial de los ostiones – del tamaño de un puño, pero de los grandes – y fue mi puerto de entrada al campo de juego marino del Canadá. No hay nada más emocionante que empezar una nueva aventura en tierras ajenas con un estómago repleto de ostiones frescos. Todos necesitamos de vez en cuando una inyección de colesterol repentina. En la zona, se pueden encontrar varios restaurantes donde uno los puede probar a la parrilla, a la plancha, fritos, en sándwiches y hasta en empanadas. Ese socio camaronero de Forrest Gump tiene una gran competencia.

Centro de Digby, Nueva Escocia en hora pico

Escocia le brindó al mundo héroes tales como William Wallace, un guerrero poeta que se parece tremendamente a Mel Gibson. Esas falditas se ven increíblemente cómodas. El descendiente de esa tierra gaélica ubicada al otro lado del charco ha visto nacer Sidney Crosby (un gran delantero de los Pingüinos de Pittsburg), Robert Borden (el Primer Ministro más guapo de nuestra historia) y Alexander Keith (una persona muy venerada entre los estudiantes universitarios canadienses) sólo por nombrar unos cuantos. Culturalmente, la gente en esta región comparte mucho con los pueblos de la Costa este de los Estados Unidos. Muchos viven de productos del mar, saliendo en condiciones peligrosas para asegurarse que todos en este maravilloso país puedan disfrutar de una langosta en la mesa de su comedor. También se notan rastros de una cultura francesa conocida como los “acadiens” que viven dispersos por el este. La viticultura está siendo explotada en el Valle de Annapolis y Lunenberg es la sede del festival de ron más importante de todo el Canadá.

Lo que más me fascinó en camino a Ingomar fue la paz y tranquilidad que se encuentra en esta región poco poblada. Si uno está en busca de un lugar solitario para poder reflexionar o cargar pilas, este puede ser su lugar ideal – en el verano, por supuesto. Hay muy pocos asentamientos a lo largo de la costa con pueblos que difícilmente cuentan con cien habitantes y sus playas parecen estar llamando al pasajero en tránsito. ¿Alguna vez ha soñado tener su propia playa privada? Cada vez que siento el deseo de escapar de la realidad a la tierra de la meditación, me vuelvo a transportar mentalmente a estas playas donde disfruté de las olas y el viento refrescante mientras escuchaba mi mp3 portátil con mi música favorita. Un verdadero éxtasis, ¿no les parece?. En muchos otros países, uno encuentra una playa vacía y poco después, está acorralado por gente intentando de vender algún cachivache y esa paz se esfuma como si estuviese fugando de la justicia.

El acento en el sur de Nueva Escocia también fue algo curioso. Por momentos, uno puede jurar estar en Irlanda, haciéndonos pensar que ese transbordador salió de Saint John a Cork en tiempo record. La vida en esta parte del país parece ser más sencilla y creo que todos podríamos aprender algo de estos seres tan amables. En uno de mis viajes de reconocimiento por la zona a los pueblos de Shelburne y Barrington, las personas que vivían allí me sonreían y me decían “¡Buenas!” Después de tantos años en Ontario, se me había olvidado esa forma de saludar. Me sentía como un venado hipnotizado por los faros de un coche en la noche, paralizado sin saber que responder. En una de nuestras caminatas que hicimos en familia, uno de los residentes en la comunidad donde estábamos vacacionando en Ingomar nos invitó a cenar a su casa. Así es como son allá. ¡Qué pena que no me podía llevar un par de estos cristianos de vuelta a Ontario para vivir con nosotros!.

Buenos tiempos en Ingoma, Nueva Escocia

Ingomar fue nuestra base de operaciones a lo largo de nuestra estadía en la provincia. Desde allí, planeamos estratégicamente visitas a Halifax, Peggy’s Cove y Lunenberg, los destinos más visitados por turistas. Me sorprendió encontrar supermercados bastante buenos como los que tenemos en los centros urbanos en este país, pero aún más, el tamaño de las langostas. No sabía si estar impresionado o preocupado. Aunque le recomendé a mi padre que quizás podríamos adoptar uno – todos hemos soñado con tener una langosta como mascota en casa – pero mi madre no estuvo de acuerdo con esta invención. Las langostas eran tan grandes que no cabían ni en una olla ni en el horno de la casa donde nos estábamos quedando. ¡Qué delicia la comida del mar!

domingo, 30 de septiembre de 2012

San Juan... el que está más al Norte


San Juan es la ciudad más poblada en la provincia de Nueva Brunswick y es donde mi padre pasó su época dorada de adolescente en el Atlántico, antes de venir a Ontario. Cuando llegamos a esta hermosa ciudad costeña, tuvimos el enorme placer de observar las Reversing Falls (las Cataratas Reversibles) durante un breve instante. Claro que para el viajero experimentado, no son tan imponentes después de haber visto las del Niagara o del Iguazú. Supongo que la gigantesca fábrica de pasta y papel holgazaneando al otro lado del río no es grata bajo la mirada del visitante. Además, ésta expulsa un olor fétido, parecido a un sanitario público, por sus grandes chimeneas. La magia detrás de este fenómeno natural es la marea.



Como cualquier salmón buscando conquistar la indomable marea, la clave es la corriente. La Bahía de Fundy no sólo tiene un nombre chistoso sino que también es mundialmente conocida por los cambios de marea, reflejando unos altibajos asombrosos. La diferencia es como para formar parte de los libros de los Records Guiness, pero aparentemente la naturaleza no parece figurar en la competencia entre humanos. Es una montaña rusa impresionante, un regalo que nos ha hecho la Pachamama (vean el video arriba de este texto para comprobar). Supuestamente, si uno decide salir a caminar a la orilla del mar antes de que suba el nivel del mismo, ni siquiera el Poseidón podría salvarse de ser tragado por el océano. Bueno, realmente este gran Dios griego no era conocido por las habilidades de Usain Bolt ni siquiera al pisar tierra firme, pero quizás pasó por algún delirio de sirena. Quizás el único capaz de superar ese reto es Chuck Norris. ¿Sabían que es tan duro que se pone gotas de salsa tabasco en los ojos para lubricarlos? – lo que les comparto son hechos, no ficción damas y caballeros. Supongo que tan sólo dando un patadón karateka, parte el océano.

Volviendo al tema de la marea, los cambios que ocurren en el mar, donde la vida es más sabrosa, también afecta al Río Saint John. La corriente se mueve sin perdonar camarón alguno, llevándoselos en una dirección durante la marea baja, y al llegar la marea alta, cambia de dirección conservando la misma fuerza, por eso se llaman las Reversing Falls. ¡Estamos como para ayudar a la pandilla de Scooby Doo! Lo único es que, para realmente notar la magnitud de este precioso círculo de la vida que nos mueve a todos, uno debe pasar un día entero en la ciudad. No se lo pierdan. Sino, pensarán que el nombre proviene de una tribu autóctona dotada de una tremenda imaginación. Mi padre solía pasar a diario por esta parte de la ciudad, caminando descalzo en la nieve que alcanzaba tres metros de altura, y un viento de 50 grados bajo cero,  peinándolo dulcemente con una mano más helada que la ultratumba. La gente si que era más dura y determinada en aquellos tiempos… ¡y lo mismo digo del clima!

Saint John también es un lugar donde tenemos uno de nuestros tesoros nacionales: la cervecería Moosehead. El Canadá fue fundado en valores firmes, incluyendo el acceso a cervezas de alta calidad. Acá somos muy tolerantes y aceptamos muchas cosas, pero no se atrevan a hablar mal de nuestra “agua bendita”. Si deciden ignorar este gran consejo al pisar tierra canadiense, se darán cuenta que podemos dejar de lado nuestros valores de paz y buena educación para defender nuestro patrimonio. La cervecería se ubica a unos cuantos pasos del río y de la fábrica de pasta y papel. Quizás la combinación de los dos producen le dan un sabor único y refrescante a esa cerveza muy conocida en todo el país. Deberíamos de preguntar al Moose. Otra gran atracción en el viejo barrio donde solía vivir “mi viejo” es la Torre Martello Carleton, que trae recuerdos heroicos más importantes que la canción de Enrique Iglesias. Éstas eran fortificaciones estratégicas para defender el Canadá de una invasión americana durante la Guerra de 1812 (en la que por supuesto ganamos). ¡Gracias Martello por esas terribles torres!

Mamá querida junto al dueño de Moosehead

Nueva Brunswick es una de mis provincias favoritas de todo el país – que lástima que cuando hace frío, está lejos de casa – y la gente es muy agradable. Esto es un ingrediente que siempre se agrega a la experiencia de un buen viaje. Partí de esta perla del Atlántico la mañana siguiente, a bordo de un transbordador cuyos servicios fueron decomisionados poco después de mi paseo, hacia el extremo sur de Nueva Escocia. Ahora, si uno quiere hacer ese recorrido debe de hacerlo por tierra (un proceso tremendamente eterno) o por cóndor metálico (los viajes aéreos dentro del país son caros). Estaba muy emocionado de que pronto llegaría a visitar la provincia que acogió a mi padre y su familia al llegar del Reino Unido. ¡Hacia Digby y el más allá!