Al volver de mi aventura en la tierra de los
Incas, me encontré mentalmente preparado para enfrentar otro año de secundaria.
No sólo un año más pero también el último. Brian debía regresar al Canadá para
su educación universitaria y yo lo seguía de cerca tres años más tarde. Yo
tendría que hacer el Grado 13 en mi país. Había concluido mi año escolar
anterior con mucho éxito, destacando en inglés, un logro del que me sentía
tremendamente orgulloso. Mi maestra fue, Mrs. Barbara Walker, una señora muy
simpática procedente de Minnesota quién me apoyó siempre y notó mi capacidad de
aprendizaje, considerando que era la primera vez que estudiaba en ese idioma.
Hizo recomendaciones para que siguiera el curso avanzado al año siguiente pero
por algún motivo la maestra de esa clase no quería dejarme unirme a ese grupo.
Álgebra fue con, Mr. Daniel Brenig, un profesor genial que las circunstancias
hicieron coincidiera el siguiente año con mis clases de Geometría. ¡Genial!
Iría también al nivel avanzado de Biología por las buenas notas en Ciencias
Físicas con Ms. Zalecki y ahora el tema de historia, mi materia favorita,
seguía la temática del Perú y Latinoamericana. El panorama educativo para ese
año se veía prometedor.
![]() |
Brian, Maman, yo y Dad el día nacional del Canadá, 1996 |
A parte de eso, me había ganado el respeto de
mis compañeros garantizándome un lugar permanente en el colegio. Nadie se
entrometía en mi vida ni yo en la de ellos. Durante el verano, incrementé el
tamaño de mi grupo de secuaces acogiendo a, Glen Swanson, un
guatemalteco-canadiense quien había vivido mucho tiempo en el país cuando lo
conocí. Su padre era de la Columbia Británica y trabajaba para una ONG
canadiense. Encontramos un interés común cuando fui al colegio durante las
vacaciones, luchando contra el aburrimiento total, buscando alguien con quién
jugar baloncesto. Ese deporte parece haber jugado un papel importante en esa
época de mi vida para hacer amigos. Pasábamos tiempo también en la oficina de
su padre, algo cerca de mi casa, jugando juegos de video en el computador. Durante
esas visitas al lugar del trabajo del gran patriarca, descubrimos el
maravilloso mundo de E. Wong - el supermercado más popular y la única
franquicia en el país cuando llegamos - y sus muestras. Usamos unas monedas
para jugar juegos de maquinitas allí, en particular Cruisin' USA. Uno podía
escoger entre varios vehículos pero entre todos siempre prefería el bus de
colegio. En ese juego uno hace carrera contra sus contrincantes por patrones de
tráfico y embotellamientos por la ciudad, navegando con un volante, calibrando
la velocidad con pedales y un caja de cambios. Era una gran introducción a cómo
no manejar.
Volviendo al tema escolar. Mi curso de inglés
era con, Ms. Barbara Brough, una canadiense de Odessa, Ontario - si no conocen
el lugar, es un pueblito contando con 10 casas al otro lado de la autopista de
Amherstview, al oeste de Kingston, un lugar que no debe perderse en el aspecto
turístico. En esta clase, había un chico sumamente conocido como Crack, pero su
verdadero nombre era Sebastián Olivares. Este niño nació en el Perú pero se
crió en Oklahoma, EE.UU.. Mucha gente se preguntaba de donde surgió tal apodo
pero aparentemente, la versión verdadera es que se presentó a la práctica de
fútbol luciendo un elegante uniforme pero era un terrible futbolista. Algunos
también comentaban que se inclinaba frecuentemente mostrando la sonrisa
vertical del obrero. Yo personalmente tuve el honor de no ser expuesto a tales
comentarios. En un principio, recuerdo que el no era del todo amigable conmigo
pero eso no me importaba en lo absoluto. Era más bajo que mi madre quien mide
157 cm, entonces era difícil sentirme amenazado. Estoy convencido hasta la
fecha que el vivía admirando a Glen y al darse cuenta que éramos amigos, cambió
totalmente su perspectiva en cuanto a mí y empezó a llevarse bien conmigo. La
mayoría de los alumnos se divertía empujándolo, pegándole y haciéndole daño
porque era pequeño y no se podía defender. Yo creo, que yo era el único que no
se metía con él pues jamás me interesó seguir la corriente. Creo que se dió
cuenta rápidamente de esto y yo le recomendé que no se dejara maltratar.
Después de todo, eso funcionó en mi caso aunque fue de manera poco predecible.
Otro de mis amigos agregándose a la sopa era
William Erickson. Erickson y Crack eran amigos de Glen en el equipo de hockey
sobre patines y se volvieron buenos amigos míos como Alejandro, Glen y Kensuke.
William era un chico americano terriblemente tímido, más de lo que yo pude ser
en mi vida. No lo podía creer. Cuando intentaba charlar con él, cuando se
sentaba a comer con nosotros, pero siempre miraba hacia otro lado sin decir
palabra alguna. Por mucho tiempo no podía entender si le caía bien. También
estaba Miguel Peschiera, quien pasó un tiempo en los Estados Unidos y
compartíamos el aula de Biología. Ese año logré llegar a conocerlo mejor,
asociándonos en proyectos de laboratorio y el desarrollo de estos. Él era una
persona muy amable y su familia adorable. Recuerdo haber sido invitado una vez
a cenar en su casa con sus padres, su hermano mayor y su hermana menor y todos
eran muy conversadores y curiosos acerca de mi país y familia. Creo que su
padre trabajaba para el gobierno o algo por el estilo, entonces quizás ya
contaban con una buena instrucción de protocolo y buenos modales. Me sentí en casa pero con un sabor peruano-americano. También me hice super amigo de la hija del Embajador de Malasia, Melor Mokhtar (conocida mejor en mi círculo por Mel), una chica que creció con una vida muy similar a la mia. Era como una hermana y nació el día despues de mi cumpleaños. Todos estos amigos definieron el Perú
para mí. Los recuerdos de nuestros almuerzos juntos en el colegio en nuestra
mesa de picnic preferida, era una verdadera ensalada de culturas uniéndose y
divirtiéndonos. Se que hasta la fecha, cualquiera de ellos daría su vida para
mí y estoy seguro que saben que es un sentimiento totalmente recíproco.
![]() |
Erickson, Myself, Alejandro, Glen, Crack y Melor |
Nuestras salidas juntos siempre serán momentos
especiales en mi vida. Generalmente, nos juntábamos en casa de algún amigo el
viernes por la noche - un ritual sagrado el cual nadie se atrevía a desafiar -
para jugar juegos de video o ver películas toda la noche. Este tiempo coincidió
con mi introducción al alcohol. Es un tema tabú en América del Norte donde la
sociedad no parece haber evolucionado desde el tiempo de la prohibición lo cual
nunca fue el caso en el Perú. Jamás nos escondimos de nuestros padres o
autoridades. Era totalmente normal para los adolescentes disfrutar unas
cervezas frías en grupo. Cerveza y Domino's Pizza. Más tarde, descubrimos un
pub inglés, un lugar muy acogedor. No recuerdo haberme pasado de copas en
ningún momento o beber con la intención de emborracharme. Otros jóvenes sí
abusaron del uso, convirtiéndolo en su propio ritual de fin de semana bastante
obvio, sobretodo revelado por los rostros de resaca del lunes en la mañana.
Esta libertad nos dió la oportunidad de realmente disfrutar socialmente y
entender los límites, algo que siento que hace falta en América del Norte.
Allí, la gente entra a una edad mágica de mayoría de edad al ser
"independientes", partiendo a la universidad sin papi o mami que los
controle, entonces entran fácilmente al abuso de substancias. Si uno es criado
dentro de la responsabilidad y la moderación, notará una disminución al abuso.
Creo que Europa es el continente que presenta el mejor ejemplo a lo que me
refiero. Los pocos que abusan y demuestran un comportamiento agresivo
generalmente consumen con el propósito de enterrar problemas personales graves.
Por suerte en mi grupo canadiense/peruano/estadounidense/japonés/coreano/español,
evitamos esas costumbres, optando por una vida saludable, también practicando
deportes religiosamente.
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