Un(a) niño(a) de tercera cultura (TCK / 3CK) o niño(a) trans-cultural es "una persona que, como menor de edad, pasó un período extenso viviendo entre una o mas culturas distintas a las suyas, así incorporando elementos de aquellas a su propia cultura de nacimiento, formando una tercera cultura."

CLICK HERE TO READ BLOG ENTRIES IN ENGLISH <<<>>> CLIQUEZ ICI POUR LIRE LE BLOGUE EN FRANÇAIS
Mostrando entradas con la etiqueta mexico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mexico. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de julio de 2012

El Final de la Revolución Mexicana


Mi práctica en la Embajada del Canadá en México me aportó excelentes experiencias de aprendizaje consolidando una base sustancial para lanzar una carrera professional prometedora. Trabajé en la sección de asuntos congresionales en el año 2000, donde conocí prominentes políticos mexicanos, oficiales de gobierno, dignitarios extranjeros y otros personajes importantes del cuerpo diplomático. Yo desempeñé un papel clave en organizar eventos patrocinados por la embajada tales como conferencias académicas, visitas de mandatarios y la marathon de Terry Fox, un homenaje muy especial a un gran canadiense. Fue realmente un gran honor para mí trabajar con funcionarios competentes del gobierno así como el personal local. Yo ya contaba con buenos conocimientos académicos con respecto a temas entre México y el Canadá pero jamás pensé hacer parte – aunque esta fuera pequeña – de la historia política mexicana.

Llegando a monitorear Tixtla, Guerrero

En junio, tuve la oportunidad de ofrecerme en forma voluntaria, como observador internacional electoral, para las elecciones presidenciales mexicanas. El mandato del presidente Ernesto Zedillo llegaba a su culminación, marcando 70 años sin interrupción de gobierno en manos del PRI [Partido Revolucionario Institucional] – prácticamente desde el ultimo disparo marcando el final de la revolución mexicana. Trás del telón de ese legado, existía un historial manchado en compra de votos (ofreciendo regalos generosos a cambio de la promesa de un voto a favor) fraude electoral, presuntos asesinatos, intimidación y varias actividades delinquente, normalmente asociadas al crimen organizado. Quiero hacer aquí un paréntesis y recomendarles una película mexicana, llamada La Ley de Herodes, la cual les brindará alguna idea general del proceso político que les menciono. El pueblo estaba hambirento de un cambio sustancial, después de cada elección en la que volvía el mismo partido, pero su existencia era secundaria mientras que el capital continuaba su trayectoria tradicional hacia los bolsillos de una elite minúscula.

Yo elejí cubrir zonas remotas en el estado de Guerrero, ubicado en la costa del Pacífico, una parte reconocida por Acapulco, destino turístico de calibre mundial. Aunque aproveché refrescar mis piés en el agua salada, el mayor tiempo factorable fue dedicado a visitar Chilpancingo, la capital estatal, y varios pueblos en el interior. Este rudo terreno tenía la notoria reputación de alto fraude electoral del PRI al igual que incursiones armadas esporádicas por el EPR – no solamente armados de un mal olor, pero con el tradicional arsenal pedido por el catálogo revolucionario del mismo señor Kalashnikov. La gente en esta parte del mundo tenía mucho en común con el campesino latinoamericano quienes son dueños de un montón de nada. Son personas sencillas, común y corriente, fáciles de convencer pues su forma de vida está continuamente enfocada a sobrevivir día con día. Su nivel de educación es bastante limitado y tradicionalmente votaron por el PRI simplemente porque el partido y la bandera nacional comparten los mismos colores. Para ellos, el votar es una cosa patriótica.

Lo más curioso en esta aventura monitorizando el proceso democrático sucedió en el pequeño pueblo de Chilapa de Alvarez – es poco usual encontrar una ciudad con nombre y apellido. Llegué al zocalo donde se encontraban unas mesas de comedor de algún buen samaritano con dos cajas blancas tatuadas con el emblema del IFE – el ente imparcial gobernando el proceso electoral – y detrás de éstas, unas señoras indígenas algo aburridas. Claro que las condiciones climáticas dentro de un ambiente casi selvático suelen tener ese efecto sobre cualquier persona. Un aire de paz predominabada, con poca gente a los alrededores, quizás debido a la ley seca – se prohibe la venta y consumo de alcohol durante las elecciones – de repente y sin motivo alguno paró un bus con manchas entre óxido, turquesa y amarillo. Al abrir su puerta, derramó una docena de hombres vestidos como vaqueros, llevando lentes oscuros, quienes se pasearon por la plaza principal bailando, paseando por la mesa del escrutinio hasta que retornaron al bus hacia algún destino desconocido. Lo único que se les olvidó llevarse fue un fuerte estela de sudor que ahora impregnaba el aire. Ni una sola persona en el pueblo pareció darse cuenta del acontecimiento ni parecía importarles los que sí se habían percatado.

En Chilpancingo, observando el proceso electoral

Por lo general, el panorama electoral demostró que el proceso fue limpio. El presidente Zedillo parecía convencido de la necesidad de terminar con la época de la trampa. Hubieron algunas instancias, en las que las urnas se ubicaban en edificios adornados de propaganda política, o  bien la gente trabajando en el control se veía nerviosa al ver llegar a mi equipo con credenciales de la IFE y otras acreditaciones. No sólo eramos como moscas en la sopa, pero quizás pensaron que veníamos a amargar algún trato secreto entre ellos y algún partido. Claro que en nuestro rol como observadores, debemos mantener distancia para únicamente observar el proceso sin intervenir. Los medios – sobretodo TV Azteca – asumieron el papel de siempre en sensacionalizar eventos, tales como enervar al público ante su cámara, alentándolos para cantar “¡Aquí hay fraude!” Cuando se calcularon los votos indicando una ventaja al candidato del PAN, Vicente Fox, Zedillo se presentó ante el público para felicitarlo por su triunfo, algo nunca visto antes en la historia de México. Fue emocionante presenciar el inicio hacia la democratización de un país maravilloso.

domingo, 18 de marzo de 2012

Francia 98 – La Copa De La Vida


Francia estaba bajo los ojos de todo aficionado del futbol en 1998. Todas las estrellas formaban su propia constelación en uno de los torneos – para algunos el único – más importantes en el mundo del deporte internacional. Algunos países festejaban su regreso al certamen y otros debutaban. Yo estaba emocionado por todo el talento latino que logró superar las eliminatorias. Como siempre suele ser el caso, Brasil entraba de favorito, sobre todo por la presencia de un Ronaldo a una altura insuperable apoyado de Rivaldo, Roberto Carlos, Bebeto y Cafú, los maravillosos embajadores del joga bonito. Argentina entraba fuerte al torneo con el héroe artillero Batigol. Chile presentó un nuevo retorno después de su larga pausa, armada de Marcelo Salas e Iván Zamorano, un verdadero duo dinámico. Paraguay lucía uno de los mejores arqueros en la historia del juego, José Luís Chilavert, quien desarrolló una gran reputación goleadora en tiros libres – una hazaña jamás lograda por un arquero en este prestigioso torneo.

Argentina: Otro año, otra lágrima

Cuando uno vive en países futbolistas, uno se da cuenta que el mundo entero sabe cuando hay partido. Tanto en Inglaterra como en Alemania, se notan terribles bajas en la productividad por la ausencia en el trabajo de los fanáticos. Lo mismo se observa en el Perú. Aunque estábamos en el colegio, las clases parecían haber perdido su importancia, hasta para los mismos maestros. Esta locura afecta indiscriminadamente gente de todas  edades. Lo raro para mí era que el Perú no logró su clasificación durante las eliminatorias. Por lo tanto, todos escogían su selección favorita y cada fecha competitiva importaba. Es por eso que es el deporte del pueblo. Siempre hay un equipo con el que la gente se identifica. Además, tratandose  de un colegio americano con un alto porcentaje de estudiantes de ese país, estos apoyaban a sus diplomáticos en la competencia. Recuerdo estar en mi clase de computación mientras se disputaba el partido EE.UU. contra Irán, el cual los persas ganaron luego de 90 minutos de tiempo reglamentario. En mi vida he visto tanto apoyo e interés a este nivel referente a cualquier otro evento internacional. Será seguramente por esto que se llama “soccer” en América del Norte.

México fue una de las grandes revelaciones para mí. Los aztecas disponían de un plantel poco conocido fuera de su liga doméstica y llegaron a Francia armados de una determinación sin igual para demostrar su dedicación a este deporte. Luís “El Matador” Hernández lideraba el ataque mexicano y realmente dejó una imagen inolvidable en la historia de esta competencia. Empezaron su campaña enfrentándose ante Corea del Sur, remontando un déficit en el marcador de 0-1 para ganar 3-1. ¡Qué gran revancha!. Días después, perdían ante un buen armado equipo belga por 2 goles pero lograron terminar el partido 2-2. El último enfrentamiento decisivo en la fase de grupos fue ante los Países Bajos donde pudieron conseguir importantes puntos empatando nuevamente 2-2. Esto no era nada fácil ante los Oranje. Los mexicanos parecían haber encontrado el arma secreta en su banca, alguien llamado Jesús Arellano. Cada vez que entraba de suplente, hacía una diferencia a favor de El Tri. Aunque me hicieron soñar con su increíble garra, sobre todo al estar ganando 1-0 ante Alemania en la siguiente ronda, no contaban con la ética trabajadora del alemán que luchó y ajustició los aztecas con una sentencia final de 1-2. Fue devastador ese final después de tanto progreso.

Los brasileros no convencieron. Aunque disponían de los mejores jugadores del mundo vistiendo la camiseta de la selección, parecía que poner la canarinha de candidata fue una maldición de la bruja del balompié. En seis de los siete partidos jugados en territorio galo encajaron goles como si tuviesen un ciego en el arco. Muchos argumentan que no se producen grandes arqueros en ese país y este mundial sirve para apoyar ese debate. Los héroes en la cancha estaban hasta en frente con un modus operandi de “yo puedo marcar uno más que tú.” Estos son los partidos que convierten a los que dicen que no hay goles en el futbol. Para un verdadero hincha, la confianza se da en un equipo consolidado. Una victoria preciada es un 2 a 0, más que un 7 a 6. El mayor desafio fue ante los Países Bajos donde solo lograron ganar a penales. En ese momento, el verdadero amante del fútbol esta sentado a la orilla de su silla, cerca de entrar en paro cardiaco. Después de una larga lucha, lograron por fin llegar hasta la final contra el anfitrión.

Zidane sentenciando los cariocas
 
Las únicas victorias que convencieron de parte de los franceses, fueron los partidos jugados en la primera ronda. Después de alcanzar el pase a la siguiente ronda, los franceses se sentaban tranquilamente en defensa y jugaron de manera como si cada partido fuese el último. Claro que cada partido dejaba mucho que desear sobre todo cuando contaban con uno de los mejores armadores de la historia, el capitán Zinedine Zidane. Él era capaz de desarmar solo cualquier línea de defensa que le ponían en frente pero le faltaba un francotirador natural que lo acompañara. El mejor partido de Francia fue la final ante Brasil. El desorden que dominaba las alineaciones de los suramericanos llegó hasta el tope ante los europeos organizados jugando de locales. Dentro de los primeros 27 minutos, un hermoso tiro de esquina francés viajó hasta la calva de Zizou dirigiendo el balón hasta lo más profundo del arco carioca. Los brasileros parecieron responder únicamente con frustración, dejándose caer en el mundo profundo de la humillación tras un marcador final de 3-0. A veces, una persona puede desmoronarse al coronarla de favorita.