Un(a) niño(a) de tercera cultura (TCK / 3CK) o niño(a) trans-cultural es "una persona que, como menor de edad, pasó un período extenso viviendo entre una o mas culturas distintas a las suyas, así incorporando elementos de aquellas a su propia cultura de nacimiento, formando una tercera cultura."

CLICK HERE TO READ BLOG ENTRIES IN ENGLISH <<<>>> CLIQUEZ ICI POUR LIRE LE BLOGUE EN FRANÇAIS

domingo, 19 de agosto de 2012

¿Quieren Los Españoles A Los Latinoamericanos?

Una pregunta que me han hecho a menudo es la siguiente, “¿Los españoles quieren u odian a los latinoamericanos?” Es muy dificil contestar de una manera simple. La hispanización de las Américas fue un proceso tradicional dentro de los ejemplos de la colonización en la historia, el cual comparte muchos aspectos con el final de una guerra. El ganador impone su cultura, tradición y religión buscando el asimilar al Nuevo pueblo bajo la bandera del imperio. ¿Y por qué no? ¡Ganaste! Debemos recordar que rara vez hemos visto un ejército invasor ser recibido con un enorme abrazo. Con el paso de décadas sumando siglos, la cultura del conquistador evoluciona hasta el punto de llegar a parecer un invasor, aunque no parezca una imagen calcada. 



En mi corta estadía en Madrid, no fui victima de ningún tipo de racismo o xenofobia. Mi aspecto físico no comparte nada en lo absoluto con el estereotipo del canadiense que el mundo entero se ha formado, el cual es: ser rubio, de ojos azules y un color de piel parecido a un tempano de hielo. En lo personal, eso me parece más escandinavo, pero todo mundo fuera del Canadá se ha puesto de acuerdo, esto también podría ser considerado racismo por gente más sensible. Hablo castellano prácticamente como un sudamericano. Al conocer gente durante este viaje, siempre buscaban identificar de que país hispano podría ser hasta que de repente, les contestaba que era canadiense, algo que no podían creer. “¡No puede ser tío! Pero si hablas el español perfectamente hombre!” Supongo que podemos estar de acuerdo que soy el mejor ejemplo en que los estéreotipos suelen ser inútiles en algunos casos. Mismo cuando la gente pensaba que yo era latinoamericano, siempre me sentí bienvenido en su país y tratado de manera justa. 

La única excepción, fue una tarde en la que estaba en un bar conversando con nuevos amigos. En la mesa contigua a la nuestra habían unos tres jóvenes españoles bebiendo cerveza, compartiendo una buena tarde después del trabajo para reconectar. De repente, escuché que empezaron a hablar de los latinoamericanos cuando uno dijo: “¡A mí me encantan los latinos! ¡Son muy serviciales y saben cual es su lugar!” El problema más grande del idioma es que siempre puede ser interpretado como es más facil de entender para uno mismo. Todos tenemos personas que hemos conocido a lo largo de nuestras vidas pero no podemos pretender saber todo lo que pasa por la mente de otra persona. Me sentí tremendamente ofendido por tal comentario por la afinidad que tengo por esa parte del mundo, ¿pero podía yo realmente estar seguro que fue un comentario con malas intenciones? O quizás ellos pensaban que su propio pueblo no ayudaba o simplemente que abrían la boca sin pensar antes lo que iban a decir. 

Tampoco puedo decir que durante el tiempo que viví en Latino América, todos hablaban con tremenda admiración del glorioso pueblo que habitaba la Madre Patria. El mundo se está volviendo cada día más conectado, lo cual hace sentirme convencido que empezaremos a aprender más de otras culturas diferentes a las nuestras. Todos tenemos nuestro lado negativo que contribuye a limitar nuestra forma de pensar y de ser, lo que me lleva a pensar que el racismo y la xenopfobia son productos de la ignorancia, quizás el aspecto más peligroso de nuestra forma de ser. Alguien que ha pasado toda su vida dentro de la misma ciudad o país se siente muy cómodo con su realidad. No han tenido que pasar grandes desafíos, obligados a partir con las costumbres de su propia familia para probar suerte en tierras ajenas. Los que saben, lo saben bien y no existe nada mejor. Es por eso que cuando un colombiano es confundido con un venezolano, un canadiense con un americano, un catalán con un español, nos sentimos ofendidos. ¿Cómo nos pueden confundir con alguien que no somos? Comemos, respiramos, sudamos, lloramos, de la misma forma que nuestros compatriotas y eso no se confunde. 



España se volvió un lugar donde ecuatorianos, colombianos, argentinos, paraguayos… bueno, entienden la idea… van a probar suerte. Cuando tomamos nuestras maletas para dejar nuestro país, se debe normalmente a la falta de oportunidades donde vivimos y sentimos que podemos volar más alto en otro lugar. La mayoría de los que migran lo hacen por este motivo y no por aburrimiento de vivir en una mansión de 12 habitaciones y ser servido por su mayordomo. Como consecuencia de la llegada de esta gente, algunos los reciben con brazos abiertos pues tomaran los cargos que ningún español quiere hacer, mientras que otros se sienten invadidos debido a sus preconceptos que definen lo conocido. Como latinoamericano, encontrará que hay gente acogedora y gente hostil, lo mismo que en su país de origen al acoger un extranjero que decidió venir a instalarse.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada