Un(a) niño(a) de tercera cultura (TCK / 3CK) o niño(a) trans-cultural es "una persona que, como menor de edad, pasó un período extenso viviendo entre una o mas culturas distintas a las suyas, así incorporando elementos de aquellas a su propia cultura de nacimiento, formando una tercera cultura."

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domingo, 12 de junio de 2011

Recordando Dos Grandes Personas

Los abuelos son quizás las personas más valiosas en la vida de los niños. Los chicos no pueden esperar el momento en que los podrán ver y la espera de esta reunión puede parecer interminable. El hecho de tan sólo tenerlos cerca o abrazarlos es un comportamiento natural y lograr captar su atención a cada segundo es el objetivo número uno. El tiempo vuela cuando estás en su compañía y si uno no se detiene por un momento, ese instante terminará sin darse uno cuenta. Esto no fue de ninguna manera una excepción con mis abuelos paternos (mejor conocidos en mi pequeño mundo como Granny y Grandad) quienes veíamos muy poco durante el transcurso del año. Mi abuela materna quien ya era viuda, Mémé, tal como mencioné en una publicación anterior, era la única persona de la familia que nos había visitado durante nuestras misiones en el extranjero. Cuando el calendario marcaba diciembre, empezaba yo a contar los días para volver al Canadá para ver a la familia, principalmente Granny y Grandad.

Granny y Grandad en un viaje a Inglaterra en los años 80.

Después de nuestra gira por la Polinesia, continuamos nuestro peregrinaje hacia el norte congelado sin saber lo que nos esperaba al volver a Santiago. El final del verano en el hemisfério llegaba a su fin, dejando el paso a un otoño fresco lleno de sentimientos confundidos. La culminación de febrero significaba el retorno a los estudios, remplazando las tareas mi tiempo libre que tanto apreciaba. El único consuelo de abandonar ese gran lujo era encontrarme una vez más con mis amigos, esperando que el nuevo año escolar me recibiera con cursos repletos de temática interesante. También anticipaba con mucha emoción mi cumpleaños, el 2 de marzo, siendo dos semanas después de la campanada del inicio del colegio. Una gran parte del entusiasmo en cuanto a mi día especial era que caía en fin de semana pero el día antes de esta fecha, mi mundo fue violentamente sacudido por una nueva tragedia. Mi Granny había sido hospitalizada debido a un ataque cardiaco y no logró encontrar fuerzas para permanecer en el mundo que compartíamos, entrando al descanso eterno el mismo día de mi cumpleaños. Aún recuerdo como me sentía en aquel momento, como si un gran vacío se apoderaba de mi corazón. Perdí una gran persona quien me dejó recuerdos especiales, como su encanto con los historias de Huck Finn y los deliciosos postres que eran porciones gigantescas. Este golpe fue duro de soportar, sobretodo no estando cerca de mi abuelo para abrazarlo y consolarlo encontrándose solo, sin ningún familiar viviendo cerca de él. Además, debido a que acabábamos de volver de las vacaciones, entonces no teníamos posibilidades económicas para poder ir al funeral de Granny. Las enorme distancia entre el norte y el sur se volvió aún más exponencial. No podíamos ni hacerle el tributo respectivo a Granny ni despedirnos de ella.

No sé cómo ocurrió la próxima serie de eventos, pero sin lugar a duda, una gran parte que influyó fue una decisión originada por mi Dad. La muerte de su madre contribuyó a fomentar una relación intercontinental entre mi padre y el suyo, convenciéndolo de que debía tomar unos días para enfrentar el hueco enorme que dejó la partida de Granny en nuestras vidas. Nosotros en Santiago hicimos nuestro duelo de lejos debido a la distancia, así es que se podía entender la relación especial entre padre e hijo. La buena noticia dentro de la mala fue que Grandad se animó a venir al polo sur. Brian y yo lógicamente quedamos sorprendidos de la buena nueva, íbamos a tener nuestro abuelo todo para nosotros sin importar el hecho de haber vuelto al colegio. Después del cáncer de Maman, nuestros toques de queda en Venezuela y otros desafíos que enfrentamos a lo largo de nuestras misiones, gozábamos de una gran experiencia al encontrar apoyo familiar y fuerza en nuestra unión. Se nos presentaba ahora una oportunidad excelente para reunir nuestra fuerza colectiva para ayudar a Grandad viendo lo positivo y la magia de la familia. Una vez que me enteré de que venía mi abuelo, empezó nuevamente el juego de la espera, rezando para que el dia llegara pronto para ir a recibirlo al aeropuerto. Quería que todos mis amigos supiesen que él llegaba y deseaba que todos lo pudiesen conocer. Estoy convencido de que estaba pensando organizar un desfile militar con mis GI Joe para su bienvenida. Mis padres por otra parte estaban seguramente planeando actividades entretenidas y paseos de los que no se podía perder durante su estadía.

El día tan esperado por fin llegó. Grandad llegó. Los cuatro estábamos presentes en el aeropuerto, esperando ansiosamente reunirnos con él y hacer de cada segundo de su visita un momento inolvidable. La acogida como de familia real con la que solíamos recibir a mi Mémé, ahora fue compartida con Grandad con el fin de consentirlo. Fue fantástico llegar a casa después del colegio y verlo. También lo llevamos a nuestro pequeño paraíso de Reñaca donde pareció quedar encantado con el Océano Pacífico. Comimos en los restaurantes que nos gustaban, paseamos por el muelle y hasta la marina chilena desfiló una cantidad de barcos de guerra por la costa, seguramente en preparación de un ejercicio naval. El recuerdo más especial que tengo de esta visita fue el de visita por la tarde en que compartimos los cinco juntos. Brian y yo decidimos cambiar el silencio a favor de una noche de espectáculo. ¡Qué suerte para Grandad! A principios de los 90, la canción Black or White de Michael Jackson dominaba el mundo de la música, junto con sus habilidades pertinentes al reconocido baile, Moonwalk. Brian nos preparó colocando el cassette en el estereo seguido por nuestra carrera para tomar nuestros puestos en el escenario. ¡Qué empiece el show! Yo realicé una rutina de lip-synch de categoría mundial vestido en mi camiseta deportiva de la Maratón Terry Fox con una hoja de maple enorme, mis pantalones gris de correr  y el toque farandulero de lentes de sol oscuros. Brian lucía su vestimenta deportiva favorita de un color negro eclipsado por su gran directorio de baile. ¡Footloose tenía todo que envidiarle! Existe un video en alguna parte de los archivos de mi familia con todo el contenido del espectáculo que me encantará compartirlo con ustedes por medio de este blog antes de que se quede enterrado en el olvido del pasado. Para concluir, el éxito del duo Bickford fue tal que nos volvimos estrellas internacionales cuando mi Grandad regresó al Canadá y mostró el video a mi familia. ¡Qué gran honor! En aquel momento pude relacionar el paso a la fama de los Jackson 5.

Con mi Grandad en Valparaiso, Chile

Una vez que nos encontramos con la partida de Grandad hacia el Canadá, me di cuenta de mi nueva realidad, como solomente ella lo sabe hacer. De ahora en adelante, cada vez que volveré a ver a Grandad, Granny no estaría más a su lado. Por cierto, hasta la última vez que fui a su casa en Amherstview - para los que no conocen este lugar, es un suburbio de Kingston, Ontario - jamás me acostumbré a que no estuviese presente. No había ni una tumba, ni una cripta en un mausoleo donde podía descansar en paz. Mi abuelo dispersó las cenizas por el jardín de su casa, quizás con la idea de que siempre estaba cerca acompañándolo. Cuando se vendió la casa de mi abuelo a principios de los años 2000, sentí como si hubiesen vendido también a Granny junto con ella. Mi Pépé (mi abuelo materno) murió cuando tenía yo un poco más de 3 años y ahora mi Granny a los 11 años. Es imposible decor en este momento que cuando era chico entendía que esto era un proceso natural en la vida y que a todos nos llega esa hora del “Ultimo adiós”. Realmente, no fue así si no todo lo contrario. Sinceramente sentía que me habían arrebatado oportunidades de estar con mi gente muy especial. En el caso de Pépé, me apena que no recuerde casi nada de él. Quizás fue por la edad, el hecho de que no vivíamos cerca, o todo el trabajo que requiere adaptarse a cambios extremos desde una temprana edad. De cualquier manera, adapté mi forma de pensar a lo largo de la vida conforme a estos eventos trágicos convencido de la importancia en recordar todo lo bueno de la gente que ya no esté con nosotros físicamente. El recordar sirve para conservarlos siempre con nosotros para que nos acompañen por los caminos de la vida. Me gusta pensar que cuando logro mis éxitos más grandes, es gracias a ellos en cierta forma, por sus pensamientos positivos, pues son nuestro equipo de ángeles de la guarda.

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