Un(a) niño(a) de tercera cultura (TCK / 3CK) o niño(a) trans-cultural es "una persona que, como menor de edad, pasó un período extenso viviendo entre una o mas culturas distintas a las suyas, así incorporando elementos de aquellas a su propia cultura de nacimiento, formando una tercera cultura."

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domingo, 27 de noviembre de 2011

¿Qué es un garante?


Queridos amigos, es con mucho gusto que les comparto la siguiente parte de "El Verano Sangriento" (Parte 2 de 4) por David Bickford. Disfruten de la lectura.

La Embajaba continuaba monitoreando la crisis de los rehenes, la cual absorbió gran parte de la atención y energía política de los peruanos, pero no se veían rastros marcando un inicio a las negociaciones. Luego, a principios de enero, el Embajador Vincent fue invitado a participar como integrante al Grupo de Garantes. Con la autorización y el apoyo de Ottawa, aceptó este papel. Tal como el Ministro de Relaciones Extranjeras interino nos explicó, el grupo comprendía el Japón (representando Asia), el Vaticano (representando Europa), el Canadá (representando las Americas) y el Comité Internacional de la Cruz Roja (proporcionando alimento, agua y algún tipo de diversión a los rehenes de forma diaria). El representante japonés optó por ser un observador debido al número de rehenes japoneses y el representante de la CRI decidió continuar con sus labores únicamente para el bienestar y alimentación de los rehenes. Quedando en realidad como garantes sólo Tony Vincent y el Arzobispo de Ayacucho, Monseñor Juan Luis Cipriani (representando el Vaticano), aunque el representante japonés, Terusuke Terada (Embajador japonés en México) proporcionó consejos muy sabios.

El mandato del Grupo de Garantes, tal como fue estipulado por el gobierno Peruano, fue de estar presente cuando los terroristas bajaran sus armas, dejaran en libertad a los rehenes y salieran de la residencia hacia su refugio seguro. No debían estar presentes durante las negociaciones. Los Garantes argumentaron con éxito que garantizarían la implementación de un accuerdo  si no habían participado en las negociaciones. El gobierno peruano concordó con cierta renuencia, los Garantes descubrieron durante su primera reunión, entre el gobierno y los terroristas, que las negociaciones no habían ni siquiera empezado y que los terroristas se estaban poniendo nerviosos por la falta de disposición por parte del gobierno para escuchar sus exigencias.

Para poder activar las negociaciones, los Garantes empezaron a presentar ideas y promover intercambios para definir las posiciones y crear por lo menos una confianza mínima. El papel del Garante cambió de observador pasivo a facilitador y poco después a mediador. Como parte de este proceso, yo encabecé un grupo con la tarea de visitar al líder del MRTA encarcelado en prisiones de máxima seguridad en las alturas de los Andes – ¡Terrible! Pero esto es una historia aparte.

Desviándome un poco de este tema, en algún momento de la carrera, los diplomáticos toman un curso de formación en “capacidades de negociación.” Yo había tomado ese curso, algunos años atrás y logré encontrar el material del curso junto con mis notas para ver si existía alguna fuente de inspiración en estos. Era realmente un ejercicio deprimente dado que en este caso, ninguno de los elementos para una negociación exitosa estaban presentes: Había, inter alia, ninguno de los dos partidos dispuestos a negociar, ninguna flexibilidad en sus posiciones, ninguna confianza mutua y del lado de los terroristas, aun no estaba claro lo que querían realmente. A veces, ellos pedían que soltaran a sus compañeros de la cárcel, otras veces: mejor salud, comida y visitas, o en ciertas ocasiones, sólo la liberación de sus cabecillas estratégicos. Los Garantes intentaron sin ningún éxito, convencer a los terroristas que sacar al líder no sería una buena idea para empezar y que debían de bajar un poco de tono sus expectativas.

Hablé con expertos de rescate de rehenes de varios países, incluyendo el mío, y parecía que el concenso general y de común acuerdo, una operación armada en la residencia japonesa representaba un costo elevado en vidas pues el edificio era grande, con muchas habitaciones y tanto los rehenes como los capturadores estaban distribuídos por todo el edificio. Uno de los puntos clave era que el MRTA practicaba regularmente una respuesta a este tipo de ataque – lo que significaba matar todos los rehenes posibles antes de perder el control total. El consenso era que si el ejército podía tomar la residencia en menos de 3 minutos, 50% de los rehenes se convertirían en bajas, 50 % del restante morirían dentro de los próximos 3 minutos si se procedía conforme a esto. Si la operación duraba más de 12 minutos, era casi seguro que todos los rehenes estarían muertos o heridos.

Los Garantes creían que la única salida favorable a este conflicto era por medio de una negociación con la estrategia de salida. Todos los esfuerzos se llevaron a cabo para asegurar tal conclusión pero al pasar de los meses, se vieron muy pocos resultados. Eran pocas las reuniones  pro forma entre el gobierno y los terroristas, llegando a pocos acuerdos. Como consecuencia, los Garantes pasaron mucho tiempo en la residencia japonesa intentando de convencer a los terroristas de escuchar la voz de la razón, rogándo a los rehenes de mantener la calma y no provocar a sus capturadores. En cuanto a esto, los Garantes tuvieron más éxito. El estado anímico permanecía relativamente elevado entre los rehenes, hubieron pocas confrontaciones entre los rehenes y los terroristas, formándose una forma contraria al síndrome de Estocolmo  – varios de los jóvenes (entre 15 a 16 años de edad) y terroristas impresionables estaban asombrados de la presencia de ministros, generales, embajadores y los veían como personas modelo.

Mientras tanto, el ejército peruano estaba excavando túneles debajo de la residencia...

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