Un(a) niño(a) de tercera cultura (TCK / 3CK) o niño(a) trans-cultural es "una persona que, como menor de edad, pasó un período extenso viviendo entre una o mas culturas distintas a las suyas, así incorporando elementos de aquellas a su propia cultura de nacimiento, formando una tercera cultura."

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domingo, 11 de marzo de 2012

Cajamarca – La Gran Conquista

Muchos peruanos asocian el derrumbe del imperio Inca con la ciudad de Cajamarca. Este fue el lugar donde Atahualpa, el último emperador de la civilización precolombina, fue capturado al defender esta ciudad ante Francisco Pizarro y sus conquistadores sanguinarios. Los españoles estaban en desventaja numérica ante los guerreros quechua – un hecho común a lo largo de varios combates estratégicos por adquirir tierras en el Nuevo Mundo – pero su determinación los guió hacia un tremendo triunfo a favor de la Corona. Aparentemente, Atahualpa rogó por su vida ofreciendo a sus capturadores cuartos llenos de oro y plata. Los invasores extranjeros aceptaron la ofrenda del líder pero al recibir semejante tesoro, de igual manera lo ejecutaron. La moraleja en este cuento: Nunca confíe en un conquistador español.

Una de las calles más típicas de Cajamarca

La Cajamarca moderna se ha forjado cierta reputación por sus productos lácteos, hermosas iglesias coloniales, minas y los Baños del Inca – una verdadera fuente de  juventud. Los Bickford efectuaron ese viaje por Aero Cóndor – un viejo Fokker F50 – desde Lima para pasar un fin de semana festivo. Jamás había yo viajado en un avión que, al pasar por nubes, uno podía ver la condensación a través del pasillo que separa las filas de los pasajeros. ¡Alucinante! El objetivo primario en esta excursión era de pasar las vacaciones dentro de las aguas termales relajantes. Esta agua – similar a las de Rotorua, Nueva Zelanda y otros lugares de este lindo planeta – se calentaba de forma geotermal dentro de las profundidades de las capas terrestres. Les recomiendo de no meterse directamente a la fuente, al menos de que uno quiera saber lo que siente una langosta antes de llegar a su plato. El hotel Baños del Inca, un poco en las afueras de la ciudad, enfría el agua de la fuente para que los visitantes se bañen en piscinas públicas o en el confort de sus bañeras en sus respectivas suites.

Este viaje se lo recomendaron fuertemente a mi madre, después de sus tratamientos para el cáncer, debido a las cualidades terapéuticas de las termas. El agua caliente generalmente contiene sólidos disueltos y poseen una alta concentración de minerales. Es común encontrar componentes de calcio y litio, ambos instrumentales en la revitalización del cuerpo humano después de haber sido sometido a tratamientos de radioterapia. Estas operaciones médicas suelen disminuir el proceso natural creando la médula, entre varios efectos secundarios observados. Es como si los doctores explotaran una pequeña bomba nuclear sobre un área específica del cuerpo del paciente, aniquilando células infectadas y el margen de éxito es alto. No obstante, como muchas explosiones nucleares, siempre hay un escape radioactivo haciendo que el cuerpo rechace ese ataque como reacción natural. El camino hacia la recuperación de mi madre fue poco evidente, dejando muchas interrogantes a lo largo de varios años sin saber si podría reponerse al cien por ciento. Mi padre estaba determinado a probar alternativas como estos baños termales con la meta de asegurar un nivel de confort más elevado mismo si el peor de los casos se presentaría mañana. Si nos dejaría algún día, por lo menos le dimos un ambiente positivo.

Por lo que pude percibir, la gran mayoría de la población encontraba sus raíces en el pueblo quechua. La mayoría de los extranjeros encajan tan naturalmente como Arnold Scwarzenegger en la película Kindergarten Cop. Hasta mi madre era gigante allí. Muchos pueblos en el Perú parecían compartir un mismo ambiente contaminado. Las construcciones más nuevas parecían cansadas, casi como si la era moderna tuviese flojera de mostrar su cara marcando el progreso. Las calles se vestían de basura de todo tipo, mostrando la falta de un servicio de recolección adecuado, sirviendo como escenario a pequeños negocios de barrio luchando por supervivencia. La gente se portaba por la calle como un pueblo derrotado, quizás encontrando la rutina cotidiana agotadora, pues no existe esperanza de una vida mejor. Las nuevas generaciones nacen únicamente para tomar el relevo de los mayores. La memoria de los ancestros aborígenes humillados ante la conquista parece haber quedado engranada dentro del subconsciente del pueblo, siguiendo el duelo marcando el final de la época dorada incaica. La gente de Cajamarca comparte una historia muy similar a los demás pueblos aborígenes de Latinamérica.

Mi madre nadando en la piscina termal


Por mi parte, Cajamarca fue un viaje un poco aburridor al estar lejos de mis amistades pero hice lo mejor de la situación. Muchas veces, somos los amos de nuestro propio destino. Disponemos las armas para influenciar los elementos a nuestro alrededor, por lo menos hasta un cierto punto, sin importar las circunstancias donde nos encontramos. Invertí mi tiempo intercambiando entre programación televisiva, estudios y lectura conociendo a la vez el hotel. Quería distraerme de los eventos que dominaban mi cabeza con respecto a mi vida social en la base limeña. Mis padres si se aventuraron por el Cajamarca profundo, caminando para conocer sitios icónicos de la ciudad y viendo cómo vivían los habitantes. Me arrepiento de no haber aprovechado más la oportunidad de unirme al paseo debido a mi amor insaciable por la historia y la cultura. Mi arrogancia de adolescente me frenó en ese momento, demostrando que a veces, no queremos hacer algo pero sí lo deberíamos hacer. La única moneda que tenemos en esta vida es el tiempo y si lo malgastamos, no hay ninguna manera de reponer lo perdido.

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