Un(a) niño(a) de tercera cultura (TCK / 3CK) o niño(a) trans-cultural es "una persona que, como menor de edad, pasó un período extenso viviendo entre una o mas culturas distintas a las suyas, así incorporando elementos de aquellas a su propia cultura de nacimiento, formando una tercera cultura."

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domingo, 2 de septiembre de 2012

La Rebatiña del Oro en el Yukón

Es extremadamente interesante la manera en que el mundo externo ve al Canadá. Independientemente de que somos un país habitado por blancos, rubios de ojos azules – una consideración traumante recordatorio de tales películas como “El Pueblo de los Malditos” o “Los Chicos del Maiz” – he escuchado muchas más interpretaciones y conceptos erróneos. Varios amigos en el hemisferio sur me han preguntado, “¿Es verdad que el gobierno les obsequia una casa?” ¡No puede ser que nadie me lo haya comentado antes! ¿Dónde firmo? Pero que culpa tendrá la gente si hasta los mismos medios anuncian esto, por ejemplo uno en la radio que oí en un taxi en la Ciudad de México, balbuceando estas terribles declaraciones. ¡Cuidado querido estado solidario, se van enterando todos!

Imágenes del Canadá y su gente

En países emergentes, sobre todo en Latinoamérica, la gente no diferencia mucho el canadiense del estadounidense – aunque algunos dicen que somos más educados pero quien sabrá si es verdad. Por lo tanto, parece que mi país es visto como la tierra de oportunidades infinitas y nuestros ciudadanos teniendo el capital para rescatar un país en quiebra. Puede ser que nuestras propagandas de las grandes instituciones bancarias están alcanzando nuevos mercados televisivos. Sinceramente no somos tan diferentes de los que viven en otros paises en cuanto a nuestro poder adquisitivo: nuestro presupuesto discrecional está sujeto al costo de vida. Bueno, nuestros impuestos elevados tampoco se comparan, aunque a nadie le gusta que la mano del gobierno le saque billetes de los bolsillos. Como todo mundo, podemos gozar de una calidad de vida mejor que grandes monarcas décadas atrás en gran parte teniendo acceso al crédito y los peligrosos préstamos. Ahora, estamos presenciando la caída de Babylon por estos motivos. Vivir por encima de sus medios es un peligro real que nos puede destronar, sin importar en qué parte del mundo estemos.

La larga historia tumultuosa política, económica y social en América Latina es sin lugar a duda una enorme desventaja. Ciertos países en esa región han salido de una pubertad irresponsable optando por un futuro prometedor y se está viendo un gran resultado de este compromiso. La estabilidad se ha dado por el hecho de estar expuestos en forma limitada a una crisis económica que ha jala las grandes potencias dentro de su torbellino nefasto. No obstante, las instituciones democráticas ese los países sureños siguen siendo algo frágiles con un cambio turbulento repentino siempre probable. La guerrilla, el narcotráfico, líderes populistas, una minúscula elite, el secuestro, aún no se afastan de la vida diaria que mantiene un peligro a largo plazo. Un nuevo “Chavez” puede surgir en cualquier país con el fin de intrometerse para “redistribuir” los bienes y recursos en cualquier momento. ¿Creen que es una exageración? Bueno, tampoco lo creía la elite y la clase media de Venezuela y antes de que surgiera el gran lider. ¿No han visto como Cristina Fernández (de Kirchner) ha seguido la corriente de este último – junto a otros mandatarios en la región - hundiendo a la Argentina en un abismo de aislamiento? Es hora de llorar por la Argentina.

Lo que es una desventaja para América Latina sobre el Canadá parece ser también irónicamente también una ventaja. Existe un verdadero espíritu emprendedor inculcado en el modus operandi del pueblo. Las diversas dificultades enfrentadas a lo largo de varias generaciones combinada con una viveza criolla ha resultado en una población muy adaptable. En el Canadá, si una persona estudia economía, se vuelve economista. Si otra estudia educación, se vuelve maestro. Nuestra orientación al mundo del trabajo se basa únicamente en títulos y permisos regidos por las diferentes capas de gobierno, ocupadas en mantener el orden dentro del status quo. Un economista no puede simplemente decidir volverse importador o distribuidor sin pagarse cursos para obtener una costosa certificación para iniciar una nueva carrera. Una vez habilitado, si quiere importar manzanas y crema para afeitar, necesitará después de esto conseguir nueva autorización burocrática por medio de diferentes ministerios del gobierno y pagar por estos nuevos permisos. En América Latina, la gente es más flexible por la inestabilidad vivida y siempre existen varias maneras distintas para llegar del punto A al punto B.

Una imagen poco vista de un hombre viviendo en la calle en pleno centro de Toronto

Nuestra gran ventaja como canadienses es haber nacido en un país seguro con poca violencia. Puede ser que el jarabe de maple nos mantiene tranquilos y dulces. O puede ser que dejamos todo en el hielo, sacando las frustraciones en cada golpe jugando hockey,  evitando así la entrada en el mundo de la fechoría. Sea lo que sea, el mundo entero envidia ese aspecto de nuestra sociedad. Muchos quieren venir acá a vivir, entusiasmados por los salarios en nuestras ciudades más grandes, pero nuestras hipotécas y alquileres son a la vez proporcionalmente más altos. Aunque nos pagan en dolares, también pagamos para sobrevivir en dolares. Todo es relativo. No somos más ricos o más pobres que en otros países por el costo de vida. Antes de lanzarse a la aventura y dejar su país atrás, como siempre digo, hagan sus tareas para evitar una gran decepción. El único oro que nos queda acá son las papas Yukon Gold.

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