Un(a) niño(a) de tercera cultura (TCK / 3CK) o niño(a) trans-cultural es "una persona que, como menor de edad, pasó un período extenso viviendo entre una o mas culturas distintas a las suyas, así incorporando elementos de aquellas a su propia cultura de nacimiento, formando una tercera cultura."

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domingo, 6 de febrero de 2011

Definiendo la familia

Venezuela estaba resultando ser un lugar agradable para vivir. Como todo niño, mi hermano y yo, ya nos habíamos establecido, habiendo hecho amigos y todo iba bien en el colegio. Como familia, teníamos la oportunidad de conocer muchas regiones bonitas del país. Fuimos a las playas arenosas de Puerto la Cruz; también a  asentamientos coloniales tal como Colonia Tovar, descubriendo las montañas de los Andes en Mérida y otros sitios más remotos como Canaima en la selva del Amazonas. Cada lugar, estaba lleno de su propio encanto marcándonos siempre de recuerdos inolvidables.

Yo con un coco en Chichiriviche, Venezuela.
En septiembre de 1987 se nos presentó nuestro primer y más grande reto. Un terrible mosquito llegó de visita a la casa, tomó a mi mamá y hermano como anfitriones y les transmitió la fiebre del dengue. Nunca había visto a nadie, como mi madre tan extrovertida y llena de energía completamente fuera de combate. Ambos, tenían un agotamiento extremo, fiebre y pérdida de peso. La única vez que podía verlos durante todo un mes, era cuando acompañaba a mi papá para llevarlos a la clínica para un control. Mi hermano sorprendentemente se recuperó más rápido que mi madre. Sin embargo, ella se reincorporó al trabajo aún estando convaleciente.

Mi madre trabajaba en la Embajada como coordinadora de la comunidad. Organizaba reuniones para los canadienses y sus familias, así como eventos públicos con el objeto de representar al Canadá. Al reanudar sus labores, organizó una fiesta de Halloween para los niños y también nuestros disfraces de piratas para ese gran evento. Gozaba de  habilidades, mejor conocidas en la actualidad, como aptitudes de multitarea sobresalientes y una cierta facilidad para realizarlas en un ambiente de alta presión. Mientras alistaba mi rifle de pirata, espada y parche para el ojo, no tenía ni la más remota idea del panorama.

Antes del glorioso día de mi bravuconería y búsqueda del tesoro, mis padres se reunieron con nosotros. Querían hablar con Brian y por supuesto también conmigo, para decirnos que mamá tenía “que marcharse por algún tiempo”. Esta proposición fue muy dura para que yo pudiera entenderla. Mi padre trató de explicarnos lo mejor possible que tenía que ir al hospital en Toronto y que se quedaría en casa de mi tío John y mi tía Amy, yo adoraba a mis tíos, pero también sabía que habían hospitales en Caracas. ¿Por qué no podía ir a alguno de ellos? Entonces, nos dijeron que mi mamá tenía cancer del seno y que la tenían que operar… Todo lo que yo sabía sobre cáncer, era que mi abuelo Bourlon había fallecido de esa enfermedad.

Halloween 1987, Caracas, Venezuela.
Mi madre se fue a Canada dos semanas completas. Esas dos semanas fueron una eternidad para un niño de esa edad. Mi mamá siempre había estado ahí para ayudarme con mis tareas para que todo estuviera bajo control. Debido al alto costo de las llamadas por teléfono de larga distancia y sin que el Internet existiera en ese entonces, la comunicación era muy restriginda y sólo contábamos con el correo que era más lento que una tortuga. Si le enviábamos una carta antes de que volviera, ésta hubiera llegado a Toronto cuatro semanas más tarde y ella ya hubiese estado de vuelta en casa para ese entonces. Mi papá se encargó del manejo de la casa. Brian, quien tenía 9 años, me ayudaba con mis tareas. Con este reto aprendí a darme cuenta de la importancia de la relación de los “Cuatro Fantásticos” y que todos podíamos contar el uno con el otro en momentos de angustia.

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