Un(a) niño(a) de tercera cultura (TCK / 3CK) o niño(a) trans-cultural es "una persona que, como menor de edad, pasó un período extenso viviendo entre una o mas culturas distintas a las suyas, así incorporando elementos de aquellas a su propia cultura de nacimiento, formando una tercera cultura."

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domingo, 29 de julio de 2012

México, Una Tierra de Sueños


Todos tenemos una cierta manera de formar preconcepciones. Estoy seguro que muchos de nosotros haríamos lo posible para desmentir esa idea, pero no existe escapatoria alguna. Aunque este hecho sea incómodo para todos, es un mal necesario según nuestras propias necesidades para definir nuestra percepción del mundo. En nuestro subconsciente, sin importar que tan profundo esté enterrado, todo lo que nos rodea debe ser identificado para sentirnos bien con nosotros mismos. De allí nace la paz mental. Hemos perdido la costumbre de creer en lo que no es tangible y la mayoría de las personas sienten que toma un esfuerzo sobrehumano admitir lo siguiente: “No lo sé”. Parecer ser que necesitamos alimentar el ego para reprimir las múltiples inseguridades que tenemos. Sobre todo, no queremos que los demás nos denonimen como ignorantes o inútiles. Todo esto se puede también hacer constar al explicar los países más allá de nuestras fronteras. 

Visitando al hermano Trotsky en Coyoacan

Uno de los aspectos negativos del patriotismo se correlaciona con una relación amorosa destructiva y obsesiva. Sin importar las otras personas que puedan existir en el mundo, no hay nadie que sea mejor, ni más atractivo y perfecto que mi país. Sólo existimos nosotros. Tenemos el mejor sistema de salud, aquí nació el albur, somos la gente más inteligente en el planeta, nuestro equipo de fútbol no es bueno, pero somos más guapos, nuestro ejército es mejor que el de ustedes, etc. Esta ardiente pasión es igual de útil que una bicicleta sin asiento. Tenemos una obediencia tatuada en la mente, como un caballo de paso respondiendo a cada latigazo del jinete. Todo esto forma parte de la mentalidad nacional. Nadie sabe hacer las cosas mejor que nosotros. Si logran liberarse de la carroza que jalan galopando por la pampa como un bello potro salvaje descubriendo su libertad, el mundo que conocerán llegará a sorprenderlos. 

La imagen nacional de México está perdiendo su esplendor, debido a los escombros dejados por una guerra sin ganadores, llevando a los asíduos turistas a elegir otros destinos para pasar sus vacaciones. He oído gente decir: “No quiero ir a México porque allá me matan.” Lo peor es que muchos mexicanos expatriados están contribuyendo a manchar la reputación de ese país tan espectacular, compartiendo que se fugaron de Aztlán para salvarse de la violencia causada por los traficantes en el norte. México sigue siendo un país en el que uno puede descubrir cosas maravillosas que sólo existen dentro de sus fronteras. México no ha alcanzado una madurez en cuanto a un destino turístico, al contrario “Siempre la ha tenido”. Los mexicanos son un pueblo orgulloso de su historia y su cultura, manteniendo impecables sus preciosos hoteles de calibre mundial. El servicio que uno recibe en varios lugares sobrepasa fácilmente los de Norte América, Europa y otros países latinoamericanos. Ahí podrá realizar su sueño más placentero, sea relajándose en la Riviera Maya, tomando un coco loco en la costa del Pacífico o bien en cualquier otro precioso centro urbano. 

Durante los dos veranos que dediqué a este país durante mis prácticas, tuve el gran honor de hacerme de amigos mexicanos de diferentes regiones del país. La gente se comporta con una gran sinceridad y aprecian la compañía de personas extranjeras. Cuando dicen, “¡Hay que vernos pronto!” significa exactamente eso y buscan la forma de incluirte en sus actividades. Antes de terminar tu estadía, habrás agregado mucha gente a tu red social profesional. La gente suele ser lo suficiente transparente para saber si a uno le agrada a no, lo cual evita entrar en combates psicológicos. En otras culturas, la gente siempre oculta su opinión real detrás de una sonrisa vacía. Los mexicanos hacen todo lo possible para que sus invitados se sientan en casa y tienen toda la paciencia del mundo para explicar sus costumbres a los que no las conocen. No te dejan ni un instante decir “No lo sé” para evitar que nadie se sienta con vergüenza de ser extranjero y lo tomen por ignorante. 

En mi oficina en Polanco

Al cerrar mi capítulo en México, muchos de mis colegas no querían que me fuera – y claro que tampoco yo me quería ir. No me había dado cuenta hasta ese momento, todo el personal que ayudé y me conocían a lo largo de varios proyectos en los que trabajamos juntos me conocían, desde el embajador hasta el personal de la limpieza. Un agente de la sección comercial con el que trabajé promocionando la Carrera de Terry Fox en la Ciudad de México, intentaba convencerme para que me quedara más tiempo. Obviamente no me era posible pues debía volver al Canadá para continuar mis estudios. Seguramente, hubiera podido conseguir algún puesto permanente allí pero desafortunadamente, en esta época todos debemos obtener un diploma o certificado para poder avanzar en el mundo laboral. Ya hace mucho que se acabaron los días en que no era indispensable terminar la educación secundaria para conseguir empleo. Esta experiencia me ayudó a crecer tanto como persona y como profesional. ¡Viva México!

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