Un(a) niño(a) de tercera cultura (TCK / 3CK) o niño(a) trans-cultural es "una persona que, como menor de edad, pasó un período extenso viviendo entre una o mas culturas distintas a las suyas, así incorporando elementos de aquellas a su propia cultura de nacimiento, formando una tercera cultura."

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domingo, 10 de febrero de 2013

Recuerden, El Respeto Es Todo


Al aproximarse el día de San Valentín, alguna gente se pone a re-evaluar sus relaciones románticas junto a su pareja o sueña de un príncipe encantado o la mujer perfecta. John Lennon nos sereneaba con sus palabras de que lo único que necesitamos es el amor, pero ¿es eso realmente todo? Y si lo es así, ¿será como nos decía Axl Rose que nada dura para siempre ni siquiera la lluvia fría de noviembre? Quizás sea un tema psicológicamente pesado para un domingo por la tarde.



Cuando mi hermano y yo éramos chicos en Latinoamérica durante los años 80 y 90, tanto como en casa como en colegio, siempre nos decían – como a todos los chicos y chicas de nuestra edad - que el respeto era sumamente importante. El respeto hacia sus mayores, el respeto hacia la mujer, el respeto a uno mismo, etc. Cuando un niño se peleaba con una niña en el recreo, siempre se escuchaba resonar: “A una mujer no se le pega ni con el pétalo de una rosa.” Por algún motivo, este dicho junto con su connotación me quedo sellado para siempre en la mente.

Todo esto que aprendí durante la niñez  ha  hecho que sea fácil para mí llevarme bien con relativamente cualquier persona en cualquier situación o circunstancia, armado de puro respeto. La conversaciones suelen ser muy naturales. Se trata de tratar a los demás como uno quiere ser tratado. Sí, lo sé, parece simple pero no es adoptado unánimemente. Siempre he sido una persona directa sin necesidad de andar con rodeos con la gente o voluntariamente querer hacer daño a otra persona, sobretodo una persona especial para mi. Todo esto forma parte de mi código genético, el cual lo he integrado en mi vida profesional y personal. Me encanta la gente y siempre busco ver el lado positivo de todos.

Los romanticones de la San Valentín deciden tomar ese brinco hacia una relación más profunda, buscando comprometerse al matrimonio o vivir una vida juntos en una unión legal. La euforia que envuelve todo en una manta amorosa llena a toda pareja de emoción pensando que todo es posible. En ningún momento se consideran ellos mismos o su relación única y perfecta como parte de una estadística destinada a fracasar. A pesar de todo esto, la euforia se torna en rutina con el paso del tiempo, encontrándonos ahora en una realidad en la que muchos matrimonios entran en crisis, sobre todo por olvidar (o tal vez nunca hubo) el respeto que supuestamente es algo innato en todos nosotros.



El día de San Valentín puede ser más que una fecha comercial en el calendario en la que se obsequian chocolates, rosas y se cierra con broche de oro con una cena romántica. Es el tiempo perfecto para renovar los votos, compromisos y hasta eliminar quirúrgicamente el ego malévolo que devasta el respeto. Cuando existe el respeto al prójimo – sea marido, mujer, amigos, colegas, jefes, etc – estamos alimentando una planta que simboliza una relación provechosa a largo plazo. No se puede cosechar el amor sin sembrar el respeto y el respeto es invisible si no hay amor.

¡Feliz día de la San Valentín a todos!

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