Un(a) niño(a) de tercera cultura (TCK / 3CK) o niño(a) trans-cultural es "una persona que, como menor de edad, pasó un período extenso viviendo entre una o mas culturas distintas a las suyas, así incorporando elementos de aquellas a su propia cultura de nacimiento, formando una tercera cultura."

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domingo, 17 de febrero de 2013

Un Mensaje Sobre La Tolerancia


Muchas generaciones de niños crecen bajo nuestra bandera, enfatizando la importancia de la tolerancia en nuestra sociedad justa. Este desarrollo comparte un fuerte paralelo con el mío, en cuanto a entender otras culturas, religiones y diferencias nacionales. El expatriado puede enfrentar una realidad muy cruel si desiste adaptarse a la manera de hacer las cosas en el nuevo país donde decide instalarse. La diferencia, cuando la vemos bajo una mentalidad abierta, fomenta nuestra sociedad.



Los grandes centros urbanos canadienses han evolucionado siguiendo este lema, acogiendo nuevos miembros en este país y nuestros servicios públicos en ciudades como Montreal, Ottawa, Toronto y Vancouver pueden apoyar a sus poblaciones en casi 150 idiomas. Como las fuerzas especiales, nunca abandonamos nuestros compañeros – por lo menos, esa es la teoría. El Canadá dejó de ser un “tesoro inalcanzable” o “el mejor de los secretos” en cuanto a ser un lugar perfecto para vivir en paz y empezar una familia. La gente ya se está dando cuenta de eso. Celebramos la diferencia con festivales culturales, programas sociales, libertad de religión y muchos otros aspectos que son imposibles en países homogeneos.

Los que ya tienen raíces establecidas en esta tundra a lo largo de generaciones, han aprendido y|o aceptado la “corrección política” – es una tema poco tangible en muchos países – y definen la tolerancia en cada paso de sus vidas. Claro que este cambio no se dio de la noche a la mañana. Los detractores de la filosofía del mosaico canadiense que se puede trazar desde la era de Trudeau – estos son los frutos de su labor – no suelen expresar su resistencia a esta ola públicamente e internalizan gran parte de sus preocupaciones en contra del multiculturalismo. Los crímenes de odio, el racismo, el antisemitismo y cualquier otra forma abierta de faltar el respeto… bueno, simplemente no es comportamiento canadiense.

Aunque todo esto pinta un panorama ideal, como en muchos países desarrollados, los canadienses no sienten esa manera de reservarse cuando se trata de los católicos y sus creencias. Claro que nuestras acciones en la bolsa de valores han dado un buen espectáculo de caída libre como el anuncio de Red Bull. Como católico, estoy de acuerdo que nuestra iglesia ha pasado por dificultades en su estructura, la falta de evolución en la doctrina, controversias y un sinnúmero de acusaciones resaltando en el telediario. Por otro lado, es un reto para cualquier persona que esté leyendo esto, el compartir algo creado por un ser humano nunca está libre de imperfecciones. Me encantaría saber. Ni siquiera el gran Steve Jobs logró salvarse de cometer algún error dentro de su exitosa y larga carrera . 



Una vez que decidimos abrir este dialogo en este país, se nota inmediatamente que las creencias religiosas suelen recibir distintos privilegios. Cuando decidimos ir más allá de la iglesia católica pasando a otras religiones, todo cambia de mal en peor. Cuando se critican otras religiones, el que acusa es visto como un racista o antisemítico. Si queremos promover una sociedad justa, debemos presentar los mismos privilegios y ejercer tolerancia hacia todos los grupos sin importar lo que consideramos errores. La diferencia en la que alimentamos nuestra fé también nos fortalece.

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