Un(a) niño(a) de tercera cultura (TCK / 3CK) o niño(a) trans-cultural es "una persona que, como menor de edad, pasó un período extenso viviendo entre una o mas culturas distintas a las suyas, así incorporando elementos de aquellas a su propia cultura de nacimiento, formando una tercera cultura."

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domingo, 14 de julio de 2013

Y Se Llamaba Gracia


Desde un inicio, Barcelona se presentaba como una ciudad encantadora. Desde que el gigante ibérico invitó el Euro a instalarse en su palacio – sin olvidar los subsidios que como buenos hijos lo acompañaban – la economía del país parecía hacer recordar la epopeya del imperio español. Este progreso artificial alentó cantidades de personas viviendo en países que pertenecieron una vez a la Corona, a instalarse en la Madre Patria en busca de un mejor mañana, el que parecía imposible en el Mundo Nuevo.



Gracia, mi nuevo barrio, era un perfecto ejemplo de esta nueva ola de multiculturalismo. Yo que había llegado con la determinación de volverme tan sólo uno más de los tantos catalanes, me daba cuenta que esta tarea se me había dificultado. Muchos residentes en este barrio eran jóvenes y copados (tal como su narrador presente) y venían de Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil. En mi pequeño edificio, sentía como si viviese en la Pequeña Buenos Aires, algo que me hacía sentir totalmente en casa - ¿Quién podría ser enemigo del asado?

Gran parte de los habitantes de Gracia tenían entre los veinte y treinta años. Los residentes que vivieron en esta zona por varias generaciones veían su modo de vida interrumpido por los decibeles de una generación apegada a Chichi Peralta, Celia Cruz (algo de Los Ratones Paranoicos también) y toda la gama de grandes genios de la música latina. Otros decidieron dejar las armas viendo un cese al fuego imposible, dejando la música y la fiesta atrás a favor del silencio que aún ofrece el campo catalán.

Un aspecto curioso que noté rápidamente es la falta de parques tal como los conocemos en el primer mundo. Soy de ciudades donde siempre hay zonas con un poco de verde. En Barcelona, éstas se ven relegadas por plazas de piedra y cemento rodeadas de bares, negocios y “pakis”. Los pocos árboles parados como centuriones ofrecen poco contraste. De igual manera, si uno realmente necesita perderse en la naturaleza, sólo tiene que montarse al metro y visitar el Parc Güell, otra obra maestra de Andoni Gaudí en el norte del barrio.


Andrés Calamaro nos pasea por Barcelona

El área metropolitana de Barcelona tiene un excelente transporte público, respaldado de un metro, buses y hasta unos cuantos teleféricos. Siempre me gustaba saber que podía estar en cualquier parte de la ciudad en unos 20 o 30 minutos, algo inédito en las grandes urbes de América. Si le gustaría vivir en una zona de la ciudad con buen acceso al transporte y rodeado de gente joven y fiestera, considere Gracia.

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