Un(a) niño(a) de tercera cultura (TCK / 3CK) o niño(a) trans-cultural es "una persona que, como menor de edad, pasó un período extenso viviendo entre una o mas culturas distintas a las suyas, así incorporando elementos de aquellas a su propia cultura de nacimiento, formando una tercera cultura."

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domingo, 11 de agosto de 2013

Un Diablo Sin Causa


Barcelona es una ciudad emocionante siempre poniendo de telonera sus eventos culturales. Los correfocs (la mejor traducción literal sería “corre fuego”) fue sin lugar a duda uno de los eventos más entretenidos que pude presenciar desde la via Laietana – también una de mis arterias preferidas en el centro de la ciudad.



Ahora, si me recuerdo correctamente, este desfile curiosomente tiene algo que ver con el Festival de La Mercè – Nuestra Señora de la Merced, la santa patrona del distrito de Barcelona. Esta celebración fue concebida desde hace unos 400 años cuando Barcelona sufrió una invasión de cigarras. No obstante, nunca me quedó muy claro como figuran los correfocs dentro del contexto.

Permítanme entrar más en detalle en cuanto a los correfocs, antes de que cambie de tema. Estos pueden manifestarse en diferentes formas durante el famoso desfile. En pocas palabras, son estatuas hechas en papier maché  representando dragones y diablos, bailando por las calles en la noche mientras que los transeúntes los animan. Bueno, ¿y qué tiene de emocionante? ¡Sale fuego por todas partes!

Seguramente, como muchas tradiciones en la península ibérica, los grupos se dividen en barrios, con cada uno encargado de su propia flota. Los que bailan siguiendo la procesión normalmente visten de negro y llevan máscaras diabólicas, escupiendo fuego y haciendo todo tipo de malabarismos. El desfile termina donde Barcelona recibe el mar en Mare Magnum.



Supuestamente, una de las más extravagantes expresiones de este aspecto cultural catalán se puede presenciar en L’Arboç. En la tarde del gran banquete, arman una réplica del infierno (como nos lo imaginaríamos) reproducida en la plaza principal. Los diablos incendiados bailan durante horas, disparando fuegos pirotécnicos de todo tipo. Una tradición curiosa, pero merece la pena presenciarlo en septiembre.

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