Un(a) niño(a) de tercera cultura (TCK / 3CK) o niño(a) trans-cultural es "una persona que, como menor de edad, pasó un período extenso viviendo entre una o mas culturas distintas a las suyas, así incorporando elementos de aquellas a su propia cultura de nacimiento, formando una tercera cultura."

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domingo, 3 de marzo de 2013

Carleton University, Una Mejor Educación


Cuando llegué a las puertas de Carleton University en 2001, decidí probar suerte como estudiante a tiempo parcial. Pensé que era ideal para acostumbrarme al ambiente y la calidad de estudios antes de comprometerme plenamente. La educación universitaria puede ser una empresa costosa, pero también puede ser una inversión a largo plazo. Como cualquier inversión, uno debe hacer su “due diligence” adecuadamente. No mucha gente quiere comprometerse a una relación tóxica durante tres ó cuatro años.



Sinceramente, era tiempo para mí, para darle prioridad a mi capacidad intelectual queriendo permanecer a la vez en la capital nacional. Antes de mi primera clase en Carleton, la gente que vivía en Ottawa y muchos canadienses en el extranjero hacían mala fama a esa institución. Entre algunos comentarios que escuché incluían que era la universidad para los que no fueron aceptados a la Universidad de Ottawa, que la taza de violencia era elevada y que la calidad de la educación era inferior a la del promedio nacional. En otras palabras, era una mejor inversión llevar una maleta de dinero y echarlo dentro de un inodoro en vez de tener que pagar colegiatura a Carleton.

Los canadienses suelen ser personas que apuestan al que no es el favorito en la competencia. Tenemos la costumbre de ser menos que el favorito en el mundo debido en gran parte a nuestra ubicación geográfica al norte de los Estados Unidos. Sabemos que es suficiente para ser considerados menos que nuestro vecino. Quizás esta condición me preparó mentalmente para ir a la universidad que ni siquiera el mismísimo diablo no quería frecuentar. Me inscribí en un curso de historia y otro de idiomas antes de estar seguro de cómo quería vender mi alma. Inmediatamente me impresionó la diversidad existía en el cuerpo estudiantil – incluyendo la diferencia de edades – y la disponibilidad de los profesores para sus alumnos.

Perseveré mi sueño en ciencias políticas – de que sirve soñar si no luchas por ese ideal – el año siguiente estuve más que satisfecho con la calidad, profesionalismo y conocimientos de mis profesores. Tuve un profesor de teoría política que parecía un clon del general de los pollos de Kentucky y era un verdadero experto – no me refiero a sus conocimientos sobre los pollos fritos. La variedad en cuando a los cursos disponibles en mi ramo de preferencia, me dieron alas y aliento para aprender. Perfeccioné mis armas para mi carrera empezando por mis aptitudes en redacción, presentación y análisis estadístico. Nunca me sentí como quien lleva un cuchillo a un duelo y siempre me siento lleno de confianza al enfrentar nuevos desafíos.



Me di cuenta rápidamente que los rumores no tenían fundamento. A veces, al apoyar al desfavorecido, nos damos cuenta que realmente es un gigante benévolo. Participé en la feria de diversidad cultural con la Organización de Estudiantes Latinoamericanos donde hice buenos amigos. Dicen que dentro de los mejores recuerdos de la vida son los de la vida universitaria y estoy totalmente de acuerdo. Sigo siendo un embajador y doy gracias por la excelente educación que Carleton me brindó.

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