Un(a) niño(a) de tercera cultura (TCK / 3CK) o niño(a) trans-cultural es "una persona que, como menor de edad, pasó un período extenso viviendo entre una o mas culturas distintas a las suyas, así incorporando elementos de aquellas a su propia cultura de nacimiento, formando una tercera cultura."

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domingo, 17 de marzo de 2013

Valencia, La Costa del Azahar


Durante mi viaje a la Madre Patria en 2007, visité junto a mi estimado amigo Alejandro, la ciudad de Valencia. Fue muy amable de su parte tomar unos días libres durante mi estadía en su país y generoso de su tío darnos posada. Lo único que sabía sobre esta ciudad antes de llegar era que Valencia es la tercera ciudad más poblada de España, tiene un equipo de futbol de excelente calibre y que sus naranjas son deliciosas - aunque la mayoría de las naranjas valencianas que he probado son de Florida.



No me esperaba antes de llegar que era la época de las Falles (pronunciado Fallas), una impresionante celebración en la que participan prácticamente todos los barrios de la ciudad. A cada intersección importante, parecía notarse esa participación. El pueblo hace un tributo especial a San José, erigiendo monumentos enormes fabricados en papier maché que pueden medir lo mismo que un edificio de cinco pisos. Muchos pueblos en la Comunitat tienen fiestas similares pero la capital inauguró esta preciosa tradición. 

Los barrios se dividen en grupos, como lo han hecho a lo largo de generaciones, buscando fondos organizando actividades poniendo su paella de telonera. El ingrediente principal que todos conocemos es el arroz bañado en un agua de azafrán y puede ser mezclado con varios otros toques únicos: pollo, alcachofa, chorizo, mariscos… todo es posible. Durante el festival, encontrarán mesas por todo el casco viejo donde podrán probar el arte valenciano de la paella. Moltes gràcies!

Los valencianos tienen mucho orgullo de sus tradiciones y su festival es prácticamente un sinónimo de su día nacional que dura una semana. Si uno llega durante esta época, puede fácilmente cometer el error de pensar que hay una guerra civil o una balacera interminable viendo que en el ambiente predominan los ruidos de petardos y fuegos artificiales a toda hora. No es el lugar ideal para entrar en un trance meditativo y lo más seguro es que será difícil pegar el ojo para dormir. El propósito de esta semana es de salir a ver las grandes efigies.



La ceremonia de clausura normalmente presentan bailes tradicionales y gente formando una pirámide humana para decorar una corona de flores enorme. Una vez culminada esta parte, incendian las estatuas mientras todos festejan. Me explicaron que las estatuas representan lo que los valencianos odian de la sociedad y quemarlas es como librarse del pasado. Para disfrutar bien de esta semana, ¡les recomiendo una buena cantidad de Red Bull! ¡Amunt Valencia!

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